Las funciones ejecutivas son habilidades cognitivas fundamentales que nos permiten regular nuestro comportamiento, tomar decisiones y adaptarnos a diferentes situaciones. Dentro de ellas, la inhibición juega un papel clave, ya que nos ayuda a controlar impulsos, frenar respuestas automáticas y actuar de manera consciente y reflexiva. Trabajar esta función desde edades tempranas es esencial para el desarrollo personal, social y académico del alumnado.
La inhibición no solo está relacionada con el autocontrol conductual, sino también con la capacidad de esperar turnos, seguir normas, escuchar antes de responder y gestionar emociones. Los niños que desarrollan una buena inhibición muestran una mayor capacidad para concentrarse, resolver conflictos y enfrentarse a los retos del aprendizaje con una actitud más calmada y organizada.
Por este motivo, compartir y utilizar actividades específicas para entrenar la inhibición resulta especialmente importante tanto en el aula como en el hogar. A través del juego y la experimentación, los alumnos aprenden a detenerse, pensar y elegir la mejor respuesta. Estas actividades permiten crear un entorno seguro donde equivocarse forma parte del aprendizaje y donde el autocontrol se entrena de manera natural y progresiva.
Para que los niños desarrollen esta habilidad de forma divertida y manipulativa, proponemos varias actividades creadas por nuestras compis @unrinconmaravillosdept y @rouspt8 .
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