Cada 22 de abril, el mundo se une para recordar la importancia de proteger nuestro entorno. En el aula, este día es la oportunidad perfecta para reflexionar sobre cómo nuestras decisiones diarias impactan en la salud global. Para facilitar este aprendizaje, hoy comparto un recurso muy visual y manipulativo que ayuda a los alumnos a categorizar conductas de forma sencilla. La actividad se basa en dos láminas protagonistas: una Tierra sonriente, llena de vida y alegría, y una Tierra triste, que refleja el impacto de la contaminación y el descuido. El objetivo es que los alumnos, sean capaces de identificar las acciones que provocan cada sentimiento en el planeta Tierra.
Una vez que las láminas estén completas, podéis hacer una puesta en común. Pregunta a tus alumnos: «¿Qué podemos hacer nosotros hoy para que la Tierra de nuestra mesa esté siempre feliz?». Salir al patio a recoger pequeños residuos o plantar una semilla en un vaso de yogur son el cierre perfecto para esta jornada.
Tierra feliz vs tierra triste




