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CUANDO LOS PADRES ENSEÑAN Y LAS MAESTRAS EDUCAN

Queremos compartir este interesantísmo artículo que nos invita a todos a reflexionar. Esta escrito por Jaume Funes, Psicólogo, educador, abuelo y esta publicado en CUADERNOS DE PEDAGOGÍA.

El cíclico debate sobre los deberes oculta tres crisis educativas: la de la infancia víctima de la saturación de los tiempos laborales adultos; la que tiene que ver con el alejamiento escolar de las familias; la producida por el desfase entre la escuela actual y la que necesita la infancia y la adolescencia de la sociedad de la información. Los deberes tienen que ver con una escuela desfasada y representan un conflicto familiar porque los padres y madres y el profesorado no comparten educación y aprendizaje.

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CUANDO LOS PADRES ENSEÑAN Y LAS MAESTRAS EDUCAN

fuente: http://jaumefunes.com/

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Los deberes han de generar reflexión y práctica sobre la educación compartida y las formas familiares de ayudar a aprender. Conducir a compartir activamente el aprendizaje y la educación.
La calidad educativa de la escuela mejora cuando existe una verdadera participación de los padres y las madres y cuando los chicos y las chicas tienen más probabilidades de tener una vida escolar positiva. Las dos partes necesitan que los hijos-alumnos hagan suya la escuela y tengan ganas de aprender.
Por eso se trata de poder estar en la escuela como padres y madres (no quedar fuera de su funcionamiento), poder proponer y sugerir, ser escuchados, tener espacios para la toma de decisiones compartida entre todos (maestros, alumnos y padres).
Sin embargo, querer ayudar a aprender significa tener presente que enseñar, hacer aprender y hacer que deseen saber, es una tarea profesional complicada que requiere personas verdaderamente preparadas y con singulares cualidades humanas. Ser maestro, ser profesor es una profesión compleja que debe ser reconocida. Las buenas relaciones entre familia
y escuela se basan en principios de confianza mutua. Si llevamos a nuestros hijos e hijas a la escuela, no es para que los tengan entretenidos y  controlados mientras nosotros trabajamos. Los llevamos porque la escuela es un contexto fundamental e imprescindible para convertirse en personas y ciudadanos.
La mayoría de los padres y las madres son expertos en vínculos. Han aprendido a demostrar al hijo que les importa, que puede sentirse seguro, que por encima de todo será querido, que ha de ser buena persona y que algunas de las cosas que para la familia son importantes pasan por su vida en la escuela. El maestro, la profesora necesitan contar con esa experiencia vital que tiene el alumno.
En el fondo, de lo que se trata es de concretar maneras de acompañar activamente la escolarización de los hijos, y eso va desde la participación activa en la escuela hasta buscar la manera adecuada de estar a su lado cuando han de hacer las tareas en casa. Se trata de acompañar también en el recorrido educativo que hacen en la escuela y fuera de ella, ser, en
la medida de lo posible, el puente que conecta unas experiencias con otras. Pensar en cómo ayudar con los deberes de los hijos lleva inevitablemente a acabar hablando de cómo ayudar a organizar con la escuela lo que hacen al salir de ella.

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