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Ejemplos Autoinstrucciones para los niñ@s con TDAH en casa y en la escuela

El entrenamiento en autoinstrucciones es una técnica cognitiva de cambio de comportamiento en la que se modifican las autoverbalizaciones (pensamientos o diálogo interno) que una persona realiza ante una tarea o problema, sustituyéndola por otras más útiles para dicha tarea.

El procedimiento completo consta de cinco pasos:

1º- El terapeuta actúa como modelo y lleva a cabo una tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta sobre lo que está haciendo (Modelado cognitivo).
2º- El niño lleva a cabo la misma tarea del ejemplo propuesto por el terapeuta, bajo la dirección de las instrucciones de éste (Guía externa en voz alta).
3º- El niño lo vuelve a hacer mientras se dirige a sí mismo en voz alta (Autoinstrucciones en voz alta).
4º- Ahora el niño lleva a cabo la tarea de nuevo, pero sólo verbalizando en un tono muy bajo (Autoinstrucciones enmascaradas)
5º- El niño guía su propio comportamiento a través de autoinstrucciones internas, mientras va desarrollando la tarea (Autoinstrucciones encubiertas).

¿Por qué son útiles para los niñ@s con TDAH?

Las autoinstrucciones tienen una función elentecedora de la acción, propiciando una mayor reflexividad. Además, suponen mantener un diálogo interno, que en muchas ocasiones desaparece en algunas situaciones en los niños con  TDAH, los cuales suelen actuar de forma impulsiva y sin pensar en las consecuencias a largo plazo. Por otro lado, seguir una serie de pasos, pudiéndose convertir éstos de forma automática en el aprendizaje, supone menor número de distracciones en la tarea.

Ejemplos de autoinstrucciones 1

Ejemplo 1. Trabajamos como superhéroes, se puede aplicar a múltiples tareas, además se puede elegir el dibujo que sea centro de interés del niñ@.

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Ejemplo 2. ¿Cómo resuelven los problemas los superhéroes?. Autoinstrucciones para la solución de problemas matemáticos.

 

autointrucciones

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entrenamiento en autoinstrucciones

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fuente: https://marinamartinsanpsicologa.wordpress.com/

Cuando a un niño le llega una señal, un mensaje o vive un acontecimiento determinado, entran en juego el proceso de inhibición y la capacidad de demora personal. Dependiendo de la respuesta que de el niño, estaremos ante una actitud reflexiva o impulsiva. Evidentemente, cuando se enfrentan a las situaciones que hemos comentado, deben poner en marcha una serie de sistemas para actuar de manera adecuada. Es en este punto, donde Barkley (1999) señala que el proceso de inhibición es la clave para todas las dificultades del TDAH, no exclusivamente para la impulsividad. Es decir, esos sistemas que deben entrar en juego, son las funciones ejecutivas que se encuentran afectadas en los niños con TDAH.

 

  • El corazón de la mente: se identifica con la capacidad de controlar las emociones, el tiempo de espera, el ajuste que tenemos ante una reacción.
  • El ojo de la mente: es la capacidad para imaginar, para recordar el pasado y anticipar el futuro. Se desarrolla la guía, la previsión y la planificación.
  • La voz de la mente: es la capacidad de hablarse a sí mismo, para ejercer el autocontrol. Se emplea el lenguaje interno para regular y dirigir.
  • El juego de la mente: Se usa para manejar la información: analizar, sintetizar, evaluar, planificar, incidir en la toma de decisiones y en la resolución de problemas.

Dada la importancia que vemos y que damos al lenguaje como mediador de la conducta, para llevar a cabo la regulación interna, vamos a ver los diferentes niveles de deficiencias que podemos encontrar en el lenguaje privado que cada persona emplea como autoguía.

  • Deficiencia de mediación: es cuando directamente no existe el habla interna o esta no se emplea como autoguía.
  • Deficiencia de producción: si que se emplean instrucciones para la autoguía pero no son efectivas a la hora de ponerlas en práctica en situaciones apropiadas.
  • Deficiencia de autocontrol: en este caso sí que se emplean las autoinstrucciones para guiarse, se ponen en práctica en las situaciones apropiadas pero resulta que no son suficientes para controlar la conducta.

Durante el desarrollo evolutivo del niño, el tipo y la función que tiene el lenguaje evoluciona y pasa por diferentes fases.

  • En el primer nivel, el tipo de habla es un habla encubierta, en la que su función es meramente autoestimulante.
  • En el segundo nivel, el habla ya va dirigida al exterior, aunque su función se ciñe a describir actividades y comentar lo que el sujeto percibe, objetos.
  • Ya en el tercer nivel del habla, vemos que este está dirigido al interior como autoguía, de forma que comienza, el sujeto, a formularse preguntas a sí mismo y a realizar comentarios de autoguía.
  • En el cuarto nivel adquiere una tipología interna y silenciosa del pensamiento, en el que el niño emite murmullos y mueve los labios como manifestación externa del habla encubierta.
  • Finalmente, en el quinto nivel encontramos que el habla interna del pensamiento ha sido plenamente adquirida y su función es la ausencia total del habla, privada, silenciosa y cuya función es ser la mediadora de los pensamientos.

Entre los cinco y los siete años de edad es cuando se desarrollan plenamente estos procesos de pensamiento, en los que el procesamiento cognitivo de la información media sobre la conducta, inhibiendo o regulando el comportamiento a través de la actividad verbal encubierta.

El entrenamiento para la adquisición del lenguaje interno como regulador de la conducta es habitual en el trabajo con niños con TDAH. Lo que pretendemos conseguir es enseñar a emplear el lenguaje de manera adecuada, para que lo empleen como guía en la toma de decisiones que deben desarrollar ante cualquier situación y sirva como catalizador para inhibir y controlar la conducta.

Para influir y modificar el lenguaje interno de los niños con TDAH, podemos emplear en primer lugar el modelado cognitivo, ya que puede ser empleado tanto en tareas sociales como académicas y en ella es el profesor el que actúa como modelo eficaz en el que se puede reflejar el niño.

  • El primer paso consiste en que el terapeuta actúe como modelo y lleve a cabo una tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta sobre lo que está haciendo.
  • El segundo paso sería que el niño llevase a cabo la misma tarea que ha realizado el profesor, bajo la dirección de las instrucciones de éste. Es decir, el profesor va diciendo en voz alta los pasos a seguir conforme el niño va realizando la tarea.
  • El tercer paso sería que el niño vuelva a realiza la tarea pero, en esta ocasión, es él mismo el que se dirige en voz alta, de forma que se da las autoinstrucciones él mismo pero en voz alta.
  • En el cuarto paso, el niño es el que vuelve a autodirigirse, en voz muy baja, sobre la realización de la misma tarea.
  • En el quinto y último paso, cuando el niño ha interiorizado esta estrategia, es capaz de guiar su propio comportamiento, a través de autoinstrucciones internas, mientras va desarrollando la tarea.

Autora Rocío Meca Martínez.

Maestra especialista en Pedagogía Terapéutica

fuente: Fundación CADAH.

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