competencia léxica, Competencia Lingüística, comprensión lectora

Función pragmática ¿Qué puedo hacer si …?

Material manipulativo para trabajar la función pragmática del lenguaje mediante la afirmación de la propia presencia, eligiendo la respuesta correcta ante situaciones de la vida cotidiana.

Es un  material que he elaborado por Ana Isabel Montes Castillo para trabajar la función pragmática del lenguaje, en concreto las proyecciones, la comprensión de consecuencias y la mejoría en el establecimiento de relaciones).

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Que_puedo_hacer_si

 AUTORA

Ana Isabel Montes Castillo

Blog: www.kokoro-aula.blogspot.com

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Instagram: @dejaquetecuente

Gilbery Mackay y Carolyn Anderson, dicen en su libro ¨Enseñando a niños con dificultades pragmáticas de la comunicación¨, que
  ¨la comunicación es acción puesto que es una actividad y un propósito. es también una interacción ya que su éxito a menudo depende de cómo nos relacionamos con los otros¨. 
La relación entre la interacción y comunicación es tan estrecha que parece estar demás decir que las/os niñas/os aprenden aquellas reglas lingüísticas que les ayudan a conseguir diferentes objetivos a través de la comunicación. Comunicar es compartir ideas, y esa es la raíz de la pragmática.
Son las interacciones con los demás las que modulan nuestro pensamiento y nuestro desarrollo emocional. Trabajar una implica sin duda, trabajar la otra. Y si bien, las habilidades sociales básicas para desarrollar la interacción social son: la atención conjunta, los inicios de las interacciones, el mantenimiento de las mismas o aprender a respetar los turnos de palabra, los pasos que le siguen no son menos importantes: comprender las relaciones interpersonales.
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A este respecto, me gustaría citar a Joan Tough quién propuso un esquema de cuáles son las habilidades pragmáticas a desarrollar en la primera infancia:
– auto-mantenimiento (afirmando la propia presencia, y estableciendo relaciones),
– dirigiendo (peticiones, órdenes, instrucciones),
– redimiéndose a experiencias (pasadas o presentes),
– razonamiento lógico, 
– prediciendo (consecuencias),
 proyectando ( poniéndose en el lugar de los demás), e
 imaginando (desarrollando el pensamiento creativo).
Parece evidente que la mejor manera de desarrollar estas habilidades sociales que tanto influyen en la comunicación, es a través de la comunicación misma. y es que ¿cómo explicamos las normas de clase, la casa, de comportamiento si no es hablando? ¿y de qué mejor manera podemos hacer entender cómo nos relacionamos que a través de la interacción en los contextos naturales?
Pero hay situaciones que necesitan un poco más de apoyo, explicar, estructurar y secuenciar lo que necesitamos que nuestro alumnado comprenda; enseñarles a ponerse en el lugar de los demás, enseñarles a predecir las consecuencias de sus actos o que sean capaces de afirmar su propia presencia y decisión en situaciones de la vida cotidiana. Es decir ENSEÑARLES EXPLÍCITAMENTE LO QUE ESPERAMOS DE ELLAS/OS, y hacerlo antes de que incurran en un error o falta, porque no podemos enseñar a nuestro alumnado a ¨portarse bien¨ haciéndoles sentir mal; si no decimos, enseñamos, estructuramos lo que esperamos de ellas/os, el castigo posterior a un error o problema de comportamiento  (al menos a mi parecer) carece de valor y está descontextualizado.

Siempre que hablamos del término pragmática (a menudo difícil de entender) nos referimos al uso social de la lengua. En otras palabras; el desarrollo pragmático es la forma en que nos comunicamos a través de las palabras y nuestros cuerpos en un contexto social. Por ejemplo, estableciendo un contacto visual con otra persona, saludando, mostrando y respondiendo a las emociones de los demás, etc.

El Dr. Marc Monfort, logopeda por el Instituto Superior de Logopedia de Ghlin (Bélgica) define esta habilidad como “la capacidad de entender las intenciones de los demás cuando hablan y de expresar las propias, de una forma eficaz y con un manejo del código apropiado al contexto”.

Adquirir habilidades en el desarrollo pragmático es esencial para que los niños desarrollen habilidades funcionales de comunicación y así poder establecer relaciones con sus compañeros y mejorar su autoestima.

Las dificultades en este nivel lingüístico cuando nos encontramos con niños con daño o disfunción cerebral, son elevadas. Pero, ¿que pasa cuando esta habilidad está afectada? Por ejemplo, un niño que tiene problemas en la adquisición de la pragmática su habla durante una conversación puede llegar a ser excesiva. Sin embargo, cuando realizan tareas como contar una historia o dar instrucciones sobre algo esa producción oral suele disminuir. También suele resultar difícil para ellos empezar una conversación, mantener el tema de la misma, cambiarlo y/o respetar los turnos de habla. E incluso, en ocasiones, entender las oraciones de doble sentido.

Por lo tanto, existen numerosas y diversas clases de habilidades pragmáticas, las cuales pueden o no estar desarrolladas en los niños:

• Cinética: el uso de los gestos;

• Proxémica: el uso de la distancia y del espacio cuando interactuamos con los demás;

• Intención: el propósito de la comunicación;

• Contacto visual: mirando directamente al interlocutor (mirada recíproca);

• Expresión facial: el significado emocional de los movimientos de la cara, como la sonrisa o el fruncimiento del ceño;

• Peticiones: pedir algo por medio de la comunicación;

• Facultades conversacionales: la interacción social entre los interlocutores, incluyendo el intercambio de turnos;

• Variación estilística: la habilidad para adaptar nuestra habla y nuestro lenguaje a diferentes interlocutores y público;

• Presuposiciones: lo que ya sabemos o presuponemos que puede intuir en la conversación;

• Topicalización: incluye introducir temas, mantenerse en un tema, cambiarlo y analizarlo;

• Aclaración y reparaciones: pedir a tu interlocutor que te aclare la información que no entiendes, o proporcionarle la información que precisa cuando es él quien no te entiende a ti.

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